esperas y esperas y la musa decide correr.
El amor, el equilibrio parecen no servir hoy para escribir... tal vez nuestra absurda política me dé tema, pero lo dudo hoy no tengo nada que decir, ni sermones que dar...
Solo una novela rosa corriendo en mi cabeza, buscando un final, donde aparezca de pronto que la protagonista es princesa y que su amado le ha buscado por tres continentes, soportando toda clase de harpías y días de desvelo, donde su comportamiento habrá sido menos que desastroso. Pero siempre sintiendose vacio, buscando su propio espejo... y cuando él llega, ella está confundida, le cuesta entender que es una princesa sin reino, un alma noble en medio del infierno.
Pero el no vendrá a rescatarla, vendrá a buscarla, porque la necesita para crecer porque la necesita junto a él para hacer un equipo triunfador...
El fastidio cotidiano del ruido al rededor apaga cualquier otra intención de escribir algo profundo, solo deseo huir hacia la paz de mi interior, donde pueda estar jugando con mis pensamientos, mis sueños, mis metas y mis intensiones, donde revolotean mis venganzas no realizadas y los demonios exhorcizados.
qué hacer en está ciudad sin alma, sino esperar una oportunidad para escapar y recuperar el aliento, una oportunidad para abandonar los espirítus oscuros que yacen entre las aceras y el asfalto.
Gracias por existir!!!!!
está soy yo... demasiado yo para estar publicado, así que disculpa si no te doy mi nombre. Está soy yo, mis opiniones y poemas, las reflexiones que pasan por mi mente en algún momento. A veces la musa se me va de vacaciones y decido no escribir. Espero conseguir pensadores en el ciberespacio con los que compartir.
miércoles, 9 de mayo de 2007
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1 comentario:
Musa oculta, demasiado personal para transformarla en palabras... yo tampoco escapo en mis tiempos de ocio del juego imaginativo del príncipe azul que quiere a la niña que él convertirá en princesa...
El amor no sólo es una búsqueda externa... sino que es, principalmente, un viaje a nuestro interior... hay que descubrirnos, dejarnos sorprender por nosotros mismos...
Empezaste creyendo que nada tenías para decir... y luego...
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